Se han celebrado una vez más unos de los sucesos democráticos con mayor importancia a nivel social. Se avecinan 4 años más de un proyecto que empezó en el 2003, que se desarrollo y se desarrolla con sus puntos fuertes y otros un poco más oscuro. Quiero aclarar, en más no debería, pero para ahorrar comentarios futuros sobre lo que voy a decir lo haré, no soy kirchnerista o oficialista. Subsanada la cuestión solo quería expresar, humildemente, algunas ideas sobre lo ocurrido el domingo. Para empezar deberé caer en obviedades, cosa que no me gusta. Para hacerla corta, el pueblo o la sociedad holística se expresado de una manera sorprendente, tanto para los que votaron a la reelecta presidenta como los que no. Y terminada las obviedades (advertí que no lo prolongaría tanto) voy a ubicarme en el primer grupo, que además es al que pertenezco por la emisión de mi voto. Y para seguir aclarando, no podre en términos bélicos o triunfalistas la expresión de una gran parte de la sociedad, ya que a mi entender cuando de cuestiones democráticas se habla no debería perder nadie y deberíamos ganar todos. Pero si ha estado atento estimado lector y/o lectora habrá percibido que utilicé en la anterior oración un potencial, debería o deberíamos, ya que la memoria no falla, y fatal espina que a veces molesta no me deja olvidar. Hace ya 28 años que se llevan a cabo de manera ininterrumpida elecciones constitucionales, en este caso en particular presidenciales. Y volviendo al potencial, no lo he utilizado en vano, lo uniré a la palabras atrás dichas; desde 1983 ningún gobierno le a dado la victoria a la sociedad, si no que se la había guardado para unos pocos, y vaya si sobran ejemplos: privatización del estado casi todo, el robo de las AFJP a las las jubilaciones, la Corte Suprema de lo más viciada de corrupción menemista (y perdón a los supersticiosos), los índices de pobreza hasta las nubes, los dos dígitos de desocupación y el tristemente celebre corralito, y la debacle de 2001. Después eso era esperar la ruina y que nos comieran los piojos como se dice. Llego el 2003 y el pingüino que vino del sur tomo el bastón de mando, entre morisquetas graciosas. Y como quien no quiere la cosa, la cosa fue cambiando. Juicios masivos a los monstruos de la última dictadura militar, el recambio de la cúpula de la Corte Suprema, la asignación universal por hijo, la ley de matrimonio igualitario, la reestatización de la AFJP, y otros más etcéteras. Y debido a que excede el objetivo de esta pequeña crónica explicar como estas medidas tuvieron repercusión en la sociedad, y tampoco quiero aburrir con un corolario de las bonanzas de ese gobierno y este gobierno, solo quiero decir que a mi parecer desde la vuelta de la democracia el modelo o proyecto, o como quieran llamarlo, que se viene aplicando es el que más a hecho por los que menos tienen, por los más necesitados, por los excluidos; la igualdad y justicia social es una bandera que cualquier gobierno que se jacte de Benefactor debe sostener, aplicar y darle el alcance a todas las regiones de este nuestro país. A no confundir, no tapo el sol con un dedo o escondo la mugre debajo de la alfombra, se deben profundizar lo ya echo y corregir muchas cosas, cambiar y erradicar tantas otras. Se verá en el futuro si todo esto se lleva a cabo, pero ya el área de la futurología no es lo mío y lo dejo en manos más duchas y entrenadas. Y finalizando debo decir que ya (y lo agradezco) acostumbrado a las jornadas de votación y todo lo que ello implica, el domingo 23 para mí fue un domingo cualquiera.
P.D: Desde ya pido disculpas al desorden o carencia de estructura literaria o periodística de lo que han leído, pero no soy ninguna de las dos cosas. Solo soy alguien que últimamente le pica mucho la mano y no se le va si no escribe. Sin más el que desee expresar su adición o su contrariedad bienvenido sea, el debate de ideas nos beneficia todos. Eso sí, que sea en una marco educado y respetuoso. Y si han llegado a estas líneas finales, de más aprecio que me hayan leído.
No hay comentarios:
Publicar un comentario