Páginas

miércoles, 20 de junio de 2012

Bifurcación

Comprendía que había pasado el tiempo de las lamentaciones estériles, que en aquel momento ya no se trataba de razonar respecto de su importancia, sino de hacer algo en el más breve plazo. Necesitaba tomar una resolución cualquiera, costara lo que costara, o...
-¡O renunciar a la vida!-exclamó bruscamente-. ¡Aceptar de una vez para siempre el destino tal como es, pisotear todas mis aspiraciones, entregar definitivamente el derecho de obrar, de vivir y de amar...!
En Crimen y castigo, de Fiódor Dostoyevski.

No hay comentarios:

Publicar un comentario